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Gloria al bravo pueblo que el yugo lanzó, la ley respetando la virtud y honor. Gloria al bravo pueblo que el yugo lanzó la ley respetando la virtud y honor.

Sentidas son las palabras de nuestro himno nacional, cuando son cantadas desde nuestros más inmersos sentimientos, que ayudan a darle claridad a esa letra que entonamos por años. Hoy en mi juventud aún aprendo a valorar cada letra, cada párrafo y cada estrofa.

A mi corta edad, mi vida se ha vuelto en una monotonía, mis sueños y metas cada día parecen encerrarse en un ciclo donde solo dan vueltas y que se les impide salir; así como yo, hay muchos jóvenes que se sienten atados por querer lograr lo que se han propuesto.

Los jóvenes que pensamos en un buen futuro dentro de nuestra patria, los sueños se nos han vuelto pesadillas, pues, querer expresar vivir bien se ha convertido en un delito, querer buscar una mejor calidad de vida se ha convertido en una “traición a la patria”, querer protestar para que nuestros sueños se cumplan, se han convertido en una espiral del silencio; donde si no piensas igual eres castigado y aislado de la sociedad que toma el control de tu vida.

Soñé con ser un Comunicador Social grande y exitoso, tener un buen empleo, un buen hogar y adquirir mi casa por mis propios medios, tener un carro, hijos, familia; ser un investigador de mi país, explorar el mundo pero porque yo lo decida, no porque la situación me obligue a explorar otras naciones para sobrevivir.

Hoy cada día están mas presente el “abajo cadenas, gritaba el señor, y el pobre en su choza libertad pidió, a este santo nombre tembló de pavor, el vil egoísmo que otra vez triunfó” los soñadores de buenos futuros gritamos que cesen las armas, que no haya más muertes, que no reine el ogoismo entre nosotros, que no triunfe mas el odio y la impunidad; que se nos permita seguir soñando.

Como esos sueños que yo quiero, hay muchos, de cada venezolano que apuesta por querer desarrollarlos en nuestra nación, pero cada día se nos apagan más las esperanzas de seguir, cada día la situación política, económica y social se agrava más, y emigrar pareciera la solución a esta pesadilla.

No quiero ser un joven sumiso a ningún poder, quiero ser alguien libertario que busque solución a sus propios problemas, que ayude a quien necesite sin esperar nada a cambio; además, espero que el venezolano siga caracterizándose por su buen ejemplo de lucha, su ganas de salir adelante, esa fuerza férrea de trabajar por un mundo mejor, esas ganas de celebrar lo bueno y de optimizar lo malo.

Ese es el país que queremos. No queremos vivir como en la IV república, queremos construir una nueva, donde haya los mismos beneficios para todos, y si no los hay por lo menos que todos aportemos a tenerlos por igual. No quiero vivir mas en donde mi vecino sea corrupto con una bolsa de comida, en donde los organismos de seguridad te cobren por callar un delito.

No quiero vivir en donde las instituciones públicas cobren por tramitar un documento más rápido, donde la escasez lleve a las personas a comer en la basura, donde no vea a niños en situación de calle y sean corrompidos por la droga, y mas aún, no quiero salir y pensar que le veré la cara a la muerte por la inseguridad.

No quiero perder nunca la esperanza, quiero apostar a que Venezuela puede darme más, que se levante de esa gran sueño en el que está, que despierte de esta pesadilla que está soñando, porque estamos sufriendo todos; no quiero ver mas está película de terror; solo quiero pensar que fue un mal sueño en el que nos reforzó nuestro ímpetu de lucha por una mejor Venezuela.

Que los valores vuelvan a cada ciudadano, que los esmeros de cada padre y madre valgan la pena en cada enseñanza, que vuelvan los que se fueron como el hijo que regresa a casa y que en unidad seamos un país de progreso y ejemplo para el mundo. Allí será el “ejemplo que Caracas dió” La capital en representación de nuestro territorio nacional.
Wuilson Rivero

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